Tarjetas reasignables
El código de la tarjeta nunca cambia, pero a dónde apunta sí. Si una mesa se mueve o una sede cierra, la misma tarjeta sirve en otro lado. No reimprimes nada.
Una tarjeta en la mesa. El cliente acerca el teléfono y llega directo a dejar su reseña en Google, Tripadvisor, Booking o Airbnb. Sin buscar, sin escribir direcciones, sin descargar nada.
Y si algo no salió bien, tiene un canal privado para decírtelo a ti primero.
Cuatro pasos, y solo uno lo haces tú.
En la mesa, en la habitación o con la cuenta. Nosotros la programamos y te la enviamos lista para usar.
Se abre una página con los colores de tu marca. Sin instalar nada, sin crear una cuenta.
Cada plataforma en la que estás, más un formulario privado para lo que prefiere no hacer público.
Cuántos toques, qué plataforma eligen y las reseñas que van apareciendo — por sede, por mesa, por mes.
El código de la tarjeta nunca cambia, pero a dónde apunta sí. Si una mesa se mueve o una sede cierra, la misma tarjeta sirve en otro lado. No reimprimes nada.
Ni tu cliente ni tu equipo instalan nada. Es una página web que se abre sola al acercar el teléfono.
Leemos lo que se publica en las plataformas y lo traemos a tu panel, para que no tengas que revisar cuatro sitios distintos.
Toques, clics por plataforma y reseñas atribuidas. Sabes qué mesas funcionan y cuáles nadie toca.
Grupo, marca, región y sede en un solo árbol. Los permisos, la marca y la facturación se heredan hacia abajo.
Un canal directo para lo que un cliente prefiere no publicar. Lo ves tú, no internet.
Un grupo con varias marcas, cada marca con varias sedes, cada sede con sus propias tarjetas. Quien dirige el grupo ve todo; quien dirige una sede ve la suya y nada más.
Los permisos, la marca y la facturación se heredan hacia abajo, así que abrir una sede nueva es cuestión de minutos y no de volver a configurarlo todo.
No es una lista de funciones que faltan. Es cómo está construido, a propósito.
La reseña la escribe y la envía tu cliente, en la plataforma, desde su propia cuenta. No publicamos en su nombre, no automatizamos navegadores y nunca pedimos la contraseña de nadie.
Una reseña que el cliente no escribió es una reseña falsa. Las plataformas las detectan, las borran y se llevan por delante la reputación del negocio.
Todos ven las mismas opciones: los botones públicos y el formulario privado, juntos y con la misma prominencia. Nunca preguntamos primero «¿cómo estuvo todo?» para mandar a los contentos a Google y a los molestos a un formulario interno.
Eso se llama review gating y está prohibido — por la norma de la FTC sobre reseñas, por la directiva europea equivalente y por las políticas de Google. Hasta 53.088 dólares por infracción. Hay herramientas que lo venden como una función; nosotros no podemos, porque el riesgo caería sobre ti.
Estamos incorporando los primeros locales en Bogotá y Medellín. Si tienes un restaurante, un hotel o una cadena y quieres probarlo, escríbenos.
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